Desde hace algún tiempo he dejado de creer en las GRANDES HISTORIAS, para creer en las Pequeñas.

Hace más de un año me resistía ha hacerlo, no podía entender lo que ahora te cuento.

Me encantan las historias de éxito, sin embargo ahora puedo ver con mayor claridad y detalle, LA VERDAD de las historias que nos rodean.

Nada es Blanco o negro, en esta realidad.

Todo depende del color con que se mira, el color con el que TÚ lo miras.

Personas famosas, artistas, deportistas, grandes pensadores, empresarios, conferencistas, coach,… cuentan sus historias de éxitos y fracasos, nosotros las comparamos con nuestro momento, e intentando modelar su camino nos lanzamos a veces solo en pensamiento e inspirados por ellos, a alcanzar nuestras metas y sueños.

A veces ese entusiasmo dura muy poco, nuestro ruido mental nos acaba convenciendo de que eso es imposible, que no es para mi, y de nuevo nos comparamos con aquellos que nos inspiran, esta vez buscando solo nuestras diferencias. Sin poder comprender, que la UNICA diferencia es que ellos han recorrido el camino de A a B, y nosotros no. Un camino lleno de baches, un camino de sombras en muchos casos, para llegar incluso a metas inesperadas, un camino que solo la persona que lo ha recorrido conoce en cada detalle.

Un camino que nunca debemos comparar con el nuestro.

Hoy puedo ver y escuchar de manera diferente, de manera tal vez más profunda, manteniendo mi ego y sus metas de lado, para poder escuchar las historias del largo camino, de las personas que me inspiran, con mayor atención en cada paso, para poder reconocerlo también en mi, ese camino que emprendí hace años, tal vez más de los que recuerdo.

Y recordar que las personas solo vemos lo que queremos o podemos ver, la realidad como las fotografías engañan nuestra mente, nada es bueno o malo, hermoso o feo, todo depende de la lente con la que se mira. Cuida tu lente, límpiala y amplíala para que no  te engañe, y para “engañarla” cuantas veces necesites.

Toma el control de lo que deseas ver, para que tu lente te la muestre cada día.

Yo como muchos de vosotros seguramente, decreté a principio de 2016:

¡Este es mi año!!!

(recuerdo mucha gente decía a mi alrededor esta misma frase, que nunca oí al empezar el 2017)

Al cruzar el meridiano y llegar agosto, varios pensamientos y emociones, invadieron mi cabeza y mi corazón:

“No lo vas a conseguir, inténtalo de nuevo el siguiente, nada nuevo ocurrirá” entonces entendí que era mi ego el que hablaba, era el Quien tenia planes, que posiblemente no se cumplirían,… pero fue del todo cierto que el 2016 no fuera mi año, tal vez no de la manera que esperaba, pero si de manera perfecta. En Marzo, mi mente cambió, había encontrado una pieza muy importante para mi, para mi vida, cambiándolo TODO.

ESTE ERA MI AÑO, mi mejor AÑO!!!

COMO LO FUE EL 2015, 2014, 2013, 2012, 2011, 2010,… Y TODOS LOS ANTERIORES,.. Y EL SIGUIENTE.

Porque en cada uno de ellos obtuve algo imprescindible para mi desarrollo y crecimiento que me han traído hasta donde hoy estoy.

He tenido la gran suerte de acercarme a grandes personas y escuchar realmente lo que cuentan sus historias, su vida, su experiencia, al principio y contagiada por su energía me embarcaba en el Hacer, otras mi ruido interior, me decía cosas como:

“Es todo mentira” “ No es tan fácil como lo cuentan, no lo puedo conseguir”

“No es tan perfecto como la fotografía muestra o como la persona cuenta”

A menudo era incluso yo la que le hablaba a otros así, de manera entusiasta sobre mi vida o de mi, abriéndole los ojos a mis problemas como igual ellos también los tenían, pero a menudo es inútil explicar, cada uno ve lo que puede o quiere ver según sus creencias, y eso no lo puede cambiar quien lo muestra, sino quien lo ve.

¿Estás preparado para descubrir que había en este año para ti? ¿Sigues esperando a que algo suceda?

Mira de manera diferente y analiza estos meses, cómo cambió tu vida, que hubo diferente, que personas descubriste,… y entenderás lo mucho que has avanzado, lo necesario que era haber pasado por cada momento, por cada pequeño paso, por CADA PEQUEÑA HISTORIA.