Hace poco descubrí en mí un sentimiento alrededor de las próximas fechas,…  Sí así es, se acerca la Navidad!!

No puedo evitarlo, y tampoco quiero, porque eliminar o alejar los  sentimientos, no nos ayuda a entender lo que nuestro alma a menudo grita.

Y es que me pasa hace años, siento una sensación de inapetencia y/o desgano al enfrentarme a la rutina que año tras año traen a mi menoría algunas fechas señalada del calendario, no sé, si a ti también te ocurre.

Pensar en Navidad, fiestas regionales, Semana Santa, vacaciones de Verano,…o con alguna de ellas más que otras, una sensación de:

¡Uff, otra vez, allá vamos…!

Una sensación de sentirme arrastrada por la masa de las costumbres de un país, o región del planeta.

Costumbres difíciles de romper para muchos de nosotros.

Me agota pensar en como ciertas fechas, como la Navidad, nos marcan desde qué comer, el lugar donde debes ir, cómo vestir y con las personas que debes estar.

Debes, debes, debes,…
Debo, debo, debo,…
Al parecer algo en mí se replantea cada vez más si cada acto que hacemos es consciente y de libre elección o si alguien lo eligió por nosotros y estamos atrapados en la mente colectiva sin atrevernos a salir.
Nuestro cerebro ama las costumbres, la rutina, la zona de confort, porque es lo que menos energía gasta, pero nuestro Espíritu busca experimentar cosas nuevas, romper hábitos y descubrir nuevas formas para el mismo Juego, (el juego de la vida).
Sin embargo cuando en el juego compartido, una ficha rompe las normas para jugar diferente, el tablero se mueve para todos los jugadores, y esto se vuelve incómodo para los que nos rodean, la familia, los amigos que es muy seguro expresarán sus sentimientos de incomodidad ante el cambio.
Al principio recordé que este sentimiento que a mí me invade ahora ya lo vi en mis abuelos o mis padres, se sentían cansados, desganados de repetir año tras año, las mismas costumbres que para las fechas de Navidad supone grandes inversiones de dinero en comida, reuniones y regalos, compromisos e intercambios de energía intensos, que rompen nuestro día a día y desgastan nuestro físico entre otros. Por supuesto es muy gratificante compartir todo esto, pero agotador.

Pensé que era un síntoma de hacerse mayor, y me negué por mis hijos a realizar cambios, como me negué cuando era más joven a que mis padres renunciasen a estas costumbres.

Pero ahora entiendo a mis padres, es normal. Son muchas navidades año tras año y la partida se puso muy aburrida para algunos participantes. Comer más de lo que necesitamos, reunirnos por obligación con personas que tal vez ya no pertenecen a nuestro mundo, comprar regalos que no necesitamos,… es agotador.

¿Propongo romper con todas las costumbres?!!
¡No!!! A una parte de mi le gustaría, lo reconozco, aunque solo fuese por experimentar un Juego totalmente diferente. Pero mi intención no es mover el tablero e incomodar a quienes no desean cambiar.

Propongo más Ideas. Propongo una lluvia de ideas para las mismas fechas.
Propongo no caer en la rutina y desgane.

Propongo que cada uno sea feliz haciendo lo que desee y compartiendo con quien su corazón elija.

Propongo que regales o te regales lo que desees, si lo deseas.
Propongo eliminar los compromisos que nos aburren.

Propongo poner el corazón en alegrar la vida de los que nos rodean con detalles hermosos.

Propongo dejarse sorprender!!!

Propongo no esperar nada y darlo todo por Amor. Porque nadie nos puede hacer feliz más que nosotros, porque no podemos hacer feliz a nadie que no lo desea.

Propongo divertirse con todo en cada momento.

¿Y tú que propones para crear un Juego, rico en experiencias y divertido?

 

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